La plaza Mayor de Salamanca cuenta con 86 rostros esculpidos en piedra, conocidos como medallones, que narran la historia de España y Salamanca desde el siglo XVIII. Estos medallones no son solo decoración, sino que representan quién mandaba, a quién se admiraba y qué se quería recordar. La plaza comenzó a construirse en 1729 y se ha convertido en un símbolo del barroco español. Los medallones se instalaron en fases y se distribuyen en pabellones diferenciados, como el Real, San Martín, Petrineros y Consistorial. Cada rostro tiene un porqué y una elección, y a menudo también una ausencia. Por ejemplo, el rostro de Francisco Franco fue retirado en 2017 en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica. En agosto de 2025, se sumó el rostro de Alfonso IX de León, fundador de la Universidad de Salamanca en 1218. Los medallones reflejan lo que una ciudad decide recordar o enterrar, y son una historia escrita en piedra.