En la edad de plata de los cómics, Superman se enfrentó a una deuda de mil millones de dólares con el Servicio de Impuestos Internos (IRS) de Estados Unidos. La historia, publicada en 1961 en el número 148 de la serie Superman, fue escrita por Edmond Hamilton y dibujada por Curt Swan. Un agente del IRS, Rupert Brand, calculó que Superman debía pagar impuestos por los tesoros que había recuperado en sus aventuras, incluyendo oro y joyas. Superman intentó pagar la deuda, pero se dio cuenta de que vender tecnología kryptoniana podría poner en peligro la seguridad mundial. Su archienemigo, Lex Luthor, le ofreció pagar la deuda a cambio de que Superman se retirara, pero él rechazó la oferta. Finalmente, el jefe de Rupert Brand intervino y explicó que, según la ley, Superman podía deducir hasta 600 dólares por cada persona que dependiera de él, lo que significaba que el planeta Tierra entero dependía de él y que no había suficiente dinero en el mundo para pagarle. La historia es una sátira del sistema fiscal y una moraleja sobre hacer lo correcto.