Miguel López Otal, filólogo e informático, trabaja en un proyecto para enseñar a una IA a hablar en aragonés, una lengua minoritaria en peligro de desaparición. La UNESCO la clasifica como una lengua "definitivamente en peligro" y solo 24.000 personas entienden, hablan, escriben y leen en aragonés. El objetivo es crear una IA que pueda entender y responder en aragonés, lo que podría ayudar a mantener viva la lengua. El investigador del programa Ramón y Cajal, Jorge Gracia, explica que la investigación se centra en entender cómo procesan los modelos del lenguaje la información lingüística en su interior. La situación del aragonés es delicada, con solo 8.000 personas que lo utilizan de manera cotidiana. A pesar de los obstáculos, López Otal confía en que el esfuerzo será recompensado y que la IA podría ser una herramienta para mantener vivo el aragonés.