La Ciudad Universitaria de Madrid, diseñada en 1927, se inspiró en los campus estadounidenses después de un viaje de estudios patrocinado por la Fundación Rockefeller. El arquitecto Modesto López Otero lideró el proyecto, que inicialmente se oponía a las nuevas corrientes. La Facultad de Filosofía y Letras, inaugurada en 1933, fue descrita como un edificio moderno y funcional. Sin embargo, la universidad estaba aislada de la metrópoli y el transporte público era un problema. El arquitecto Eduardo Torroja Millet diseñó varios puentes, incluyendo el Viaducto del Aire, para solucionar los problemas topográficos. En la década de 1970, el viaducto fue enterrado en la finca del Palacio de la Moncloa. La Ciudad Universitaria fue construida a costa de la naturaleza, destruyendo jardines y paisajes. La maqueta del estado del campus en 1939 se encuentra en la Facultad de Medicina. El Viaducto del Aire sigue estando ahí, aunque enterrado, y es un ejemplo de la falta de valor que se le da al patrimonio cultural y al paisaje.