El autor visitó Mykonos, considerada la 'joya de las Cícladas', pero su experiencia fue decepcionante. A pesar de la belleza del pueblo, con casitas blancas y buganvillas, el lugar está gentrificado y masificado, con hoteles, cafeterías y tiendas de recuerdos que han expulsado a los vecinos. La cantidad de gente es abrumadora, y el ruido es insoportable, incluso en un hotel de cuatro estrellas. La comida es cara y de mala calidad, y la playa está llena de basura. El autor recomienda visitar alternativas más auténticas como Syros, con playas preciosas y un ambiente más real. Los precios en Mykonos son inflados, con un café que cuesta 8 euros. La playa urbana de Mykonos está llena de colillas y el fondo marino está repleto de plásticos y basura.