El Templo de Karnak, ubicado en Luxor, fue el corazón espiritual del antiguo Egipto, dedicado al dios Amón-Ra. Un estudio liderado por la Universidad de Uppsala ha desentrañado los secretos de su fundación, arrojando luz sobre cómo la geología, la ingeniería humana y la religión convergieron para dar forma a este santuario milenario. Hace unos 4.000 años, la zona era un paisaje muy distinto, con inundaciones constantes que lo hacían inhabitable. Las primeras evidencias de ocupación humana datan de aproximadamente el año 2300 a.C. El equipo de investigadores perforó 61 testigos de sedimentos en el área, permitiendo reconstruir la evolución ambiental de la región. El descubrimiento clave fue que el templo se erigió sobre un punto alto del terreno, aislado por cursos de agua que lo delimitaban al este y al oeste. La ubicación del templo parece tener una dimensión mitológica profunda, reflejando la cosmogonía egipcia. El estudio, publicado en la revista Antiquity, demuestra que la ciencia puede revelar cómo los antiguos egipcios no solo se adaptaban a su entorno, sino que lo comprendían, lo interpretaban simbólicamente y lo transformaban con fines espirituales. Las nuevas dataciones ajustan el calendario de la construcción del templo, indicando que la actividad inicial en la zona comenzó antes de lo que se pensaba, entre 2305 y 1980 a.C.