En el Parque Nacional de la Ciudad de David, en Jerusalén, se ha descubierto una moneda de oro de 2.200 años de antigüedad, acuñada durante el reinado del faraón Ptolomeo III y que lleva el rostro de su esposa, la reina Berenice II de Egipto. La moneda, un cuarto de dracma, es una de las apenas 20 monedas conocidas de su tipo en el mundo y la única descubierta fuera de Egipto y en un contexto arqueológico controlado. La moneda fue hallada en el área de excavación conocida como el estacionamiento Givati, un espacio que desde hace años viene revelando tesoros ocultos bajo capas de tierra y siglos de historia. El anverso muestra a Berenice II retratada como una reina helenística, mientras que el reverso aparece un cuerno de la abundancia entre dos estrellas. Se cree que estas monedas fueron acuñadas en Alejandría, posiblemente como recompensa a soldados egipcios tras su participación en la Tercera Guerra Siria. El hallazgo de esta moneda ha desencadenado un torrente de nuevas preguntas entre los arqueólogos e historiadores y ha cambiado la manera en que entendemos la historia antigua de la ciudad. La presencia de esta moneda sugiere que Jerusalén no solo estaba conectada con las principales potencias del mundo helenístico, sino que también había recuperado cierto grado de esplendor en el siglo III a.C.