La arquitectura sasánida de Persia, que se desarrolló entre los siglos III y VII d.C., tuvo una influencia significativa en la arquitectura china, especialmente durante las Dinastías del Norte y del Sur y la época Tang. Un estudio publicado en la revista Mediterranean Archaeology and Archaeometry en 2025 por Qing Yang demostró que la estética arquitectónica sasánida se transmitió a China a través de las rutas de intercambio y se reinterpretó en el contexto arquitectónico chino. La arquitectura sasánida se caracterizó por la utilización de cúpulas abovedadas, decoración columnaria y escultura en relieve, que se convirtieron en elementos comunes en la arquitectura china. La Gran Pagoda del Ganso Salvaje y el templo Xiuding en Anyang son ejemplos de la influencia persa en la arquitectura china. La Ruta de la Seda jugó un papel importante en la transmisión de la arquitectura sasánida a China, permitiendo el intercambio de ideas y técnicas entre las dos culturas. La influencia persa en la arquitectura china se refleja en la utilización de cúpulas, columnas decoradas y relieves de inspiración persa en los monumentos chinos, demostrando que las civilizaciones y comunidades se nutrieron mutuamente en un continuo proceso de diálogo cultural.