El estrés se acumula rápidamente y para reducirlo, la práctica japonesa del shinrin-yoku o 'baño de bosque' es efectiva. Consiste en caminar en silencio, rodearse de árboles, respirar hondo y observar sin prisa. En España, hay varios bosques que ofrecen este efecto relajante. El Parque Nacional de Garajonay en La Gomera es uno de los bosques más singulares y antiguos de España, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. El Bosque de secuoyas de Poio en Pontevedra es otro ejemplo, con más de 500 ejemplares plantados en los años 90. El Bosque de La Herrería en Madrid es un paraje protegido que combina naturaleza e historia. La Fageda d'en Jordà en Girona es un hayedo único que sorprende por su calma y luz. La Sierra de la Demanda en Burgos ofrece uno de los paisajes forestales más completos y menos transitados del norte peninsular. Estos bosques ofrecen rutas para todos los niveles y miradores impresionantes.