Un día, tres damas visitaron a Antón Páulovich Chéjov, quien estaba con Máximo Gorki. Las damas fingieron interés en la guerra greco-turca de 1897, pero Chéjov las distrajo hablando de la mermelada. Gorki relata que Chéjov manejó la situación con habilidad. La anécdota muestra la capacidad de Chéjov para entender la condición humana y su habilidad para manejar situaciones sociales. El artículo también menciona la obra de Chéjov y su importancia en la literatura. Se destaca que Chéjov nunca dio la espalda a sus orígenes, incluyendo el hecho de que su abuelo ahorró 875 rublos para comprar su libertad y la de su familia en el zarismo. El artículo concluye que la literatura es un arcón de respuestas y que Chéjov es un autor subversivo que sigue siendo relevante en la actualidad.