El palacete de Carabanchel, construido a finales del siglo XIX como hotel para aristócratas, lleva 30 años en ruinas. La parcela de 3.001 metros cuadrados y el edificio de 1.575 metros cuadrados están protegidos por el Ayuntamiento de Madrid con un nivel 2 de protección. La Fundación Casa-asilo Goicoechea e Isusi lo utilizó como asilo para inválidos del trabajo manual e intelectual en la década de 1920. En 1995, se declaró el edificio en estado de ruina y, pese a varios intentos de rehabilitación, sigue abandonado. El Gobierno local de Manuela Carmena anunció en 2019 la compra del edificio para reconvertirlo en un espacio público, pero el proyecto no se llevó a cabo. El PSOE de Carabanchel solicitó en 2023 la adquisición y rehabilitación del inmueble para convertirlo en un espacio cultural, pero la propuesta no salió adelante. El concejal-presidente Carlos Izquierdo se comprometió a cambiar la calificación del edificio en el Plan General de Ordenación Urbana para permitir su rehabilitación, pero aún no se ha producido. El coste de la rehabilitación se estima en 2,5 millones de euros.