Kevin Cantera, un investigador de Las Cruces, Nuevo México, con 17 años de experiencia en una empresa de tecnología educativa, fue despedido después de introducir el uso de la IA en su trabajo. A pesar de que la empresa prometió que la IA no provocaría despidos, Cantera fue reemplazado por la tecnología. Utilizaba ChatGPT para mejorar textos, corregir errores y agilizar búsquedas, lo que aumentó la productividad en la empresa. Sin embargo, la respuesta de la compañía fue una carta de despido. Cantera destacó que confiar ciegamente en la IA sin supervisión humana es un grave problema. La empresa no ha sido fiel a su palabra y ha despedido a varios trabajadores. Cantera considera que es aterrador pensar que puedan confiar en los resultados de la IA sin un control experto.