En el oeste de Noruega, una antigua mina se ha transformado en el hogar de la máquina más potente del país, llamada Olivia. Este superordenador nacional, gestionado por Sigma2, se presenta como una herramienta clave para los investigadores del país. Su diseño busca reducir el consumo energético frente a generaciones anteriores y aprovechar al máximo la seguridad que ofrece una instalación subterránea. La máquina es un sistema HPE Cray Supercomputing EX con 252 nodos equipados con procesadores AMD Epyc Turin y un total de 64.512 núcleos de CPU. Incorpora 304 GPU de última generación y 5,3 petabytes de almacenamiento en un sistema HPE Cray ClusterStor E1000. Con esta configuración, la capacidad de IA disponible en los sistemas nacionales se multiplica por 17. El consumo energético se ha reducido en más de un 30% frente al superordenador Betzy, mientras que la potencia de cálculo es más de tres veces superior. El proyecto ha supuesto una inversión de 225 millones de coronas noruegas, alrededor de 20 millones de euros, y se ha diseñado para futuras ampliaciones sin necesidad de sustituir su estructura principal. La inauguración oficial se celebró el 17 de junio de 2025 y este verano ha servido como periodo piloto para validar el sistema antes de su apertura general, prevista para otoño.