La observación de la Tierra desde el espacio ha cambiado gracias a los nanosatélites y CubeSats, dispositivos pequeños que pueden orbitar coordinadamente para cubrir amplias zonas del planeta. Estos satélites, como los de Planet Labs, pueden capturar imágenes con una resolución de entre 3 y 5 metros por píxel y fotografiar toda la superficie terrestre cada 24 horas. La empresa argentina Satellogic ha desarrollado una red de satélites de observación llamados ÑuSat o Aleph-1, que ofrecen una resolución de hasta 70 centímetros. Estos enjambres de satélites permiten observar zonas específicas con mayor frecuencia y abrir la puerta a que países en desarrollo, universidades y startups accedan al espacio con proyectos propios. La NASA está desarrollando el programa Starling, que busca demostrar que un grupo de CubeSats puede tomar decisiones de forma autónoma y coordinada en el espacio. Aunque estos satélites pequeños tienen ventajas, también enfrentan limitaciones importantes, como la restricción de su resolución y capacidad de transmisión de datos.