Asahi, la mayor cervecera de Japón, sufrió un ciberataque que paralizó sus sistemas de pedidos y envíos a finales de septiembre. La compañía tuvo que suspender la actividad en la mayoría de sus fábricas y reorganizar su logística. Los supermercados y cadenas de conveniencia del país, como 7-Eleven y FamilyMart, avisaron de posibles faltas de stock. La producción comenzó a reanudarse de forma limitada, pero la cervecera admitió que no podía garantizar plazos para recuperar la normalidad. El ataque afectó solo a las operaciones nacionales de Asahi, que aportan alrededor del 50% de sus ingresos globales. Un grupo llamado Qilin se atribuyó la responsabilidad del ciberataque. Asahi mantiene en marcha su plan de recuperación, centrado en restablecer gradualmente los sistemas de pedidos y envíos. La prioridad inmediata es normalizar la producción y reabrir por completo su centro de atención al cliente. La compañía espera aumentar el ritmo de distribución y recuperar parte del catálogo afectado por los retrasos desde mediados de octubre.