Un SSD envejece debido al desgaste de sus celdas de memoria flash NAND, que aguantan un número limitado de ciclos de escritura y borrado. El indicador TBW (Terabytes Written) muestra la cantidad total de datos que se pueden escribir en la unidad antes de que el desgaste sea un problema serio. La vida útil real depende del tipo de memoria y del controlador. La temperatura también juega un papel importante. Un SSD puede dar señales de envejecimiento, como una bajada de rendimiento, archivos dañados o imposibles de abrir, o incluso dejar de detectar la unidad. La tecnología S.M.A.R.T. permite vigilar la salud del SSD y detectar problemas antes de que sea demasiado tarde. Un buen controlador y un firmware bien afinado pueden alargar la vida útil del SSD. La interfaz SATA o NVMe no es lo que determina la durabilidad, sino la memoria y el TBW. Un SSD con 600 TBW podría aguantar teóricamente más de 50 años escribiendo 25 GB al día.