Donald Trump recibió a Lip-Bu Tan, CEO de Intel, en la Casa Blanca para discutir el futuro de la compañía. La reunión se produce en un momento delicado para Intel, que intenta recuperar terreno frente a competidores como TSMC. Trump comentó que el éxito y ascenso de Tan son una historia asombrosa. La compañía enfrenta una carrera contrarreloj para ampliar su negocio de fundición y fabricar chips para terceros. Intel necesita lograr economías de escala para compensar las inversiones multimillonarias en plantas y desarrollo de procesos de vanguardia. La reunión marca un capítulo más en la guerra tecnológica entre Washington y Pekín. Las tensiones giran en torno a la figura de Tan, cuestionado por sus antiguos vínculos con empresas chinas. Trump necesita que Intel domine el mercado de los semiconductores junto a TSMC para competir con China, que quiere hacerse con el 33% de todos los semiconductores fabricados a nivel mundial desde su suelo.