Los sensores de sudor están revolucionando la forma en que entendemos el cuerpo humano. Los sensores electroquímicos flexibles pueden detectar electrólitos y metabolitos en el sudor, mientras que los sensores ópticos utilizan técnicas como colorimetría y espectroscopía Raman. El desarrollo de sistemas microfluídicos ha mejorado la precisión de estos sensores. La estimación de glucosa no invasiva es uno de los desafíos más ambiciosos en este campo. Los sensores autoalimentados abren la puerta a wearables verdaderamente autónomos. La información extraída de nuestro cuerpo mediante estos sensores puede tener un valor significativo en diversos sectores, como la salud personalizada, la investigación médica y el deporte de alto rendimiento. Sin embargo, también enfrentan obstáculos importantes, como la precisión y la privacidad. La economía de los datos fisiológicos plantea una nueva forma de entender el valor de la información extraída de nuestro cuerpo.