Han pasado casi 14 años desde que falleció Steve Jobs y seis desde que el diseñador Jonathan Ive abandonó Apple. Sin embargo, sus legados siguen presentes en las cajas de productos como el iPhone. La caja del iPhone es un ejemplo de diseño minimalista, donde todo está medido, desde el diseño hasta la distribución e incluso el olor. Jonathan Ive, jefe de diseño de Apple, fue fundamental en la creación de productos como el iPhone, iPad, Apple Watch y AirPods. La obsesión de Ive por los detalles llegaba hasta el extremo de diseñar al dedillo las cajas de los dispositivos. El diseño de la caja del iPhone se basa en cuatro pilares psicológicos: emoción y anticipación, minimalismo y calidad, estímulos sensoriales y ritualización. La caja del iPhone es una experiencia única que busca crear una conexión emocional con el usuario. Apple sigue esta línea con sus cajas, y otras compañías han imitado esta estrategia. En 2020, Apple eliminó el adaptador de corriente de la caja del iPhone, y el año pasado eliminó las pegatinas de Apple.