Steve Jobs, en una charla de 72 minutos en el MIT en 1992, explicó su filosofía de liderazgo, destacando que no se paga a los empleados para que sigan órdenes, sino para que aporten sus ideas y opiniones. En NeXT, contaba con un equipo de 8 personas que tomaban decisiones críticas, enfocándose en unas 25 decisiones clave al año. Jobs creía en la importancia de la selectividad radical y en dar voz a los expertos en cada área. También compartió su aprendizaje en Apple sobre cómo manejar los errores, adoptando una perspectiva a largo plazo y permitiendo que el equipo aprendiera de sus propios errores. Su enfoque se centraba en rodearse de personas que pensaran y propusieran, en lugar de simplemente seguir órdenes.