El reciente dictamen del juez del caso antimonopolio contra Google no es una buena noticia para la compañía, pero está siendo celebrado en las oficinas de Mountain View por ser mucho mejor que lo que se esperaba. Google no tendrá que deshacerse de Android ni del navegador Chrome. El fallo judicial pone fin a las prácticas de exclusividad de Google, que pagaba sumas astronómicas a fabricantes de dispositivos y navegadores para ser la opción de búsqueda predeterminada. El acuerdo más notorio es el que mantiene con Apple, que se calcula aporta más de 20.000 millones de dólares anuales a la compañía de Cupertino. El fallo permite que Google siga pagando por el tráfico que le generen sus socios, siempre que esos acuerdos no sean exclusivos. Esto garantiza la supervivencia de los modelos de negocio de Apple y Mozilla, y con ello, de los dos principales motores de navegador rivales: WebKit de Apple y Gecko de Mozilla. El navegador Firefox obtiene el 85% de sus ingresos de un acuerdo con Google que convierte a éste en su buscador por defecto.