En Ucrania, se ha producido un rescate innovador de un soldado ucraniano atrapado detrás de las líneas enemigas. El Batallón Rubizh de la Guardia Nacional utilizó un dron para enviar una bicicleta eléctrica de 40 kilos al soldado, permitiéndole escapar. Después de dos intentos fallidos, el tercer intento fue exitoso, y el soldado logró llegar a una zona segura. Este episodio refleja la creciente dependencia de tecnologías autónomas en la guerra, especialmente en situaciones de alto riesgo. Los drones están siendo utilizados para evacuaciones médicas, extracciones de combatientes y transporte de suministros. La "hora dorada" es crucial en la supervivencia de los combatientes heridos, y los drones ofrecen una opción viable para llegar a ellos rápidamente. El Pentágono está estudiando nuevas fórmulas de auto-rescate basadas en drones y vehículos eléctricos ligeros. El caso de Tankist es un ejemplo de cómo la tecnología está redefiniendo el concepto de auto-rescate en la guerra.