China ha anunciado cambios en sus exportaciones, incluyendo el control de licencias para exportar vehículos y restricciones a la exportación de tierras raras. A partir del 8 de noviembre, se expedirán licencias para exportar baterías de litio y compuestos de material de ánodo de grafito. Esto afectará a baterías con una densidad superior a 300 Wh/kg, pero no a las baterías para coches eléctricos que tienen una densidad entre 160-280 Wh/kg. Expertos consideran que el objetivo es limitar la exportación de tecnología y materiales para frenar el avance de competidores. China controla la cadena de suministro de materiales para producir baterías de estado sólido, que prometen ser el gran salto en el mercado del coche eléctrico. Empresas chinas como CATL, BYD y NIO están trabajando en estas baterías, que podrían permitir a los coches eléctricos recorrer más de 1.000 kilómetros entre recargas.