Nexperia, una empresa de capital chino con sede en Países Bajos, ha sido intervenida por el Gobierno neerlandés debido a motivos de seguridad nacional. La filial china de Nexperia ha roto filas con su matriz, afirmando que opera de manera independiente y se rige por la legislación china. Esto ha generado incertidumbre en la industria de semiconductores, ya que Nexperia controla una extensa red de fábricas y centros de ensamblaje en varios países, incluyendo Alemania, Reino Unido, Filipinas, Malasia y China. La producción de Nexperia es crucial para la cadena global de semiconductores, y su parálisis podría afectar a sectores como el automóvil y la electrónica de consumo. La Asociación Europea de Fabricantes de Automóviles ha advertido que la situación podría provocar paradas de producción si no se restablece el suministro en las próximas semanas. Nexperia mantiene conversaciones con el Ministerio de Comercio de China para revertir el bloqueo a las exportaciones, mientras que Países Bajos conserva el control de su gobernanza.