Microsoft ha invertido más de 13.000 millones de dólares en OpenAI desde 2019, convirtiéndose en su principal socio estratégico. La relación les ha permitido compartir ingresos generados por productos como ChatGPT y su API, y ha integrado las tecnologías de OpenAI dentro de los servicios de Azure y de Microsoft 365. Sin embargo, con el tiempo, la dependencia mutua ha dado paso a un escenario más complejo: OpenAI busca mayor independencia operativa y Microsoft ha comenzado a desarrollar modelos propios para reducir su dependencia de terceros. Ambas compañías han anunciado un memorando de entendimiento no vinculante, lo que marca el inicio de una nueva fase en su colaboración. OpenAI fue concebida como una organización sin fines de lucro, pero su enorme crecimiento ha llevado a crear una estructura híbrida. La reciente valorización de OpenAI, cercana a los 500.000 millones de dólares, ha reavivado el interés por una salida a bolsa. Microsoft redefine su estrategia de IA, apostando por el desarrollo de sus propios modelos de inteligencia artificial. La entidad sin fines de lucro de OpenAI seguirá teniendo control sobre la filial comercial, incluso si esta sale a bolsa, con una participación accionaria valorada en más de 100.000 millones de dólares.