Intel, la histórica compañía estadounidense de semiconductores, ha vivido un calvario de malas decisiones y estrategias que la han llevado al borde del colapso. Ahora, varios exdirectivos que contribuyeron a este desastre proponen dividir la compañía en 5 partes para salvarla. El plan incluye dejar de cotizar en bolsa, dividir el negocio en dos partes: una dedicada a la fabricación de chips y otra enfocada en el diseño. También se vendería Mobileye, la firma de conducción autónoma valorada en 15.000 millones de dólares, y el brazo de capital riesgo. El gobierno estadounidense y un consorcio de gigantes como Microsoft, Apple y Google liderarían la compra de todas las acciones públicas de Intel. La inyección de capital, estimada en hasta 100.000 millones de dólares, iría destinada a que el nuevo negocio de fundición pueda plantar cara a TSMC. El plan se basa en el ejemplo de General Electric, que se revalorizó al romperse en varias divisiones. Los exdirectivos argumentan que Intel es víctima del 'conglomerate discount', una penalización de los mercados a los grupos demasiado diversificados.