Intel, una de las compañías más importantes del sector tecnológico, ha perdido un tercio de su valor en los últimos diez años debido a su posición intrascendente en la era móvil. Apple, uno de sus mayores clientes, se desvinculó de Intel y comenzó a diseñar sus propios procesadores basados en ARM. Sin embargo, ahora Intel busca la inversión de Apple para fabricar componentes en suelo estadounidense. El gobierno de Estados Unidos ha adquirido un 10% de Intel y está promoviendo la fabricación local. Apple necesita a Intel para cumplir con las exigencias estadounidenses de fabricar en territorio local. Intel busca la inversión de Apple, que tiene 600.000 millones para invertir en iniciativas nacionales. Nvidia ha invertido 5.000 millones en Intel y SoftBank ha invertido 2.000 millones. El acuerdo podría ser beneficioso para ambas partes, ya que Apple podría fabricar componentes en suelo estadounidense y Intel podría recuperar su antigua gloria.