Rodney Brooks, cofundador de iRobot, cree que los robots humanoides son una burbuja condenada a explotar. Considera que imitar la destreza de movimiento de una mano humana es casi imposible, ya que hay 17.000 receptores táctiles especializados en las manos humanas que no se pueden replicar en robots. Un experimento en el que se anestesiaron las yemas de los dedos de una persona demostró que la sensación táctil es irremplazable. Brooks también advierte sobre los riesgos de seguridad que plantean estos robots, ya que mantenerlos en pie requiere mucha energía y si se caen pueden ser un riesgo. En lugar de robots humanoides, Brooks cree que en 15 años veremos robots con ruedas, varios brazos, pinzas industriales y sensores especializados. Aunque China está invirtiendo mucho en el desarrollo de robots humanoides, Brooks considera que la destreza humana y la percepción táctil son obstáculos insalvables para este tipo de robots.