Las neoclouds, como CoreWeave, Lambda Labs, Crusoe y Nebius, han levantado miles de millones en capital y deuda para construir centros de datos con GPUs de NVIDIA. Sin embargo, su modelo de negocio se basa en una premisa cuestionable: que la demanda de capacidad de cómputo para IA seguirá creciendo exponencialmente. El problema es que estas empresas pierden dinero y dependen de un círculo vicioso: levantan deuda para comprar GPUs, las usan como garantía para más deuda y el dinero que ingresan viene de las mismas empresas que les venden los chips y les prestan el dinero. CoreWeave generó el 60% de sus ingresos de 2024 alquilando capacidad a Microsoft para OpenAI, y NVIDIA representa otro 15%. La consolidación ya ha comenzado, y solo los grandes sobrevivirán. La duda es cuánto daño causará cuando los miles de millones en deuda choquen contra la realidad de que la demanda real de capacidad GPU es una fracción de lo asumido. CoreWeave debe 25.000 millones con unos ingresos anuales de 5.350 millones, y su ratio deuda-activos alcanza el 85,4%. Nebius acaba de cerrar una ronda de 4.200 millones para construir la infraestructura que le permita cumplir su contrato con Microsoft.