La industria de semiconductores es crucial en la sociedad actual, con una demanda creciente debido a la IA y dispositivos como smartphones y ordenadores. La UE lanzó la Ley Chips en 2023 para invertir 43.000 millones de euros en la industria, con el objetivo de alcanzar un 20% de la producción mundial de chips en 2030. Sin embargo, solo ha alcanzado un 11,7% del suministro mundial, lo que implica una subida de un 2% respecto a 2022. Para abordar este reto, se está rediseñando la ley y se está creando la Ley Chips 2.0, que busca acelerar el gasto en infraestructura y financiación necesaria para impulsar la cadena de suministros en la UE. La nueva ley podría conseguir hasta 4 veces la inversión actual en semiconductores, con el apoyo de grupos como SEMI, que reúne a 3.000 empresas, incluyendo a Intel, NVIDIA, ASML, STMicroelectronics e Infineon.