La policía de Shenzhen ha desmantelado una red de falsificación de chips en China, donde se vendían GPU, placas base y fuentes con modelos falsos. La red compraba chips baratos, los desoldaba, colocaba nuevos componentes más baratos y los reetiquetaba como originales. Los chips falsificados no fallaban al principio, pero no tenían la misma durabilidad y estabilidad que los originales. La investigación duró cuatro meses y se confirmó al menos una detención. Los productos con chips falsos se vendían como originales y se dirigían al sector industrial y automovilístico. Los componentes falsificados incluían MOSFET, IC drivers, VRM y controladores de Infineon y Texas Instruments. La red lograba engañar a sus clientes, ya que los chips falsificados rara vez fallaban, pero su estabilidad y durabilidad a largo plazo no era comparable a los componentes de marcas de mayor calidad.