La inteligencia artificial consume grandes cantidades de energía y agua. Según la Agencia Internacional de Energía, los centros de datos ya consumen cerca del 2% de toda la electricidad mundial, y la cifra podría duplicarse antes de 2030. Un solo centro de datos puede consumir más de un millón de litros de agua diarios. La expansión tecnológica en Irlanda, Estados Unidos, China y Singapur ha generado preocupación sobre la presión hídrica. Las grandes tecnológicas como Google, Microsoft, Amazon y Meta invierten en proyectos de eficiencia energética, como la refrigeración por inmersión líquida y la reutilización del calor residual. América Latina tiene una ventaja natural para convertirse en un polo de centros de datos verdes, pero requiere planificación y regulación ambiental. La demanda de cómputo para la IA generativa está en constante crecimiento, lo que podría duplicar la energía necesaria para sostener la IA mundial entre 2025 y 2030.