La empresa ScaleAI, valorada en 29.000 millones de dólares, se basa en el etiquetado de datos para entrenar modelos de aprendizaje. Sin embargo, detrás de este negocio hay trabajadores mal pagados en países en desarrollo como Kenia, Colombia o India, que realizan tareas desagradables y a menudo violentas. El mercado del etiquetado de datos generó 3.800 millones de dólares en 2024 y se espera que crezca hasta los 17.000 millones en los próximos cinco años. Los trabajadores denuncian la falta de apoyo psicológico y exigen contratos laborales formales, un salario justo y el derecho fundamental al descanso. La plataforma Remotasks, filial de Scale AI, ha sido objeto de protestas en varios países por impagos y prácticas problemáticas. El coste humano de la inteligencia artificial es significativo y parece estar pasando desapercibido, con trabajadores que deben trabajar hasta 16 horas diarias y enfrentar contenido extremo.