El autor del artículo cambió sus radiadores eléctricos por un aire acondicionado con bomba de calor para calentar su casa. Anteriormente, utilizaba radiadores eléctricos para reforzar la calefacción del salón y calentar los dormitorios, pero cada factura era un recordatorio de que esta solución no era barata. Con el aire acondicionado con bomba de calor, el autor ha notado un consumo más estable y controlado, un confort más homogéneo y menos rincones helados. La bomba de calor funciona con una lógica diferente a la de los radiadores, ya que arranca con fuerza, sube la temperatura rápidamente y luego baja revoluciones y se mantiene con consumos más contenidos. El autor también ha ganado espacio y orden, ya que no tiene radiadores sueltos ocupando enchufes ni cables cruzando el pasillo. Sin embargo, la inversión inicial es más alta y requiere instalación profesional y mantenimiento. Después de una temporada completa, el autor concluye que tiene más confort, controla mejor el consumo y el mismo equipo le sirve en verano.