Charlie Kawwas, presidente de semiconductores de Broadcom, confirmó que OpenAI no es el misterioso cliente que firmó pagar 10.000 millones de dólares en chips personalizados. En septiembre se supo de la existencia de ese enigmático cliente y hubo unanimidad asumiendo que sería OpenAI. Los chips de IA son las nuevas armas estratégicas y una entidad con 10.000 millones para gastar en semiconductores personalizados está construyendo capacidad de IA a una escala bestial. Los candidatos incluyen fondos soberanos del Golfo, entidades gubernamentales estadounidenses, actores chinos y Apple. Broadcom no anuncia la llegada de este tipo de clientes por casualidad y las acciones de la empresa llevan una subida de más de un 53% en lo que llevamos de año. La opacidad en las inversiones de infraestructura de IA se ha convertido en la norma y la capacidad computacional de entrenamiento es poder geopolítico.