Europa envejece rápidamente, con una edad mediana que supera los 44 años. Las grandes tecnológicas que definen la época son estadounidenses o chinas, mientras que las empresas europeas como Nokia, Siemens, Ericsson y Alcatel son ahora proveedores B2B o zombies corporativos. Europa regula la innovación a través de leyes como el GDPR, AI Act, DMA y DSA, pero no lidera la innovación. El paralelismo con Japón post-burbuja es incómodo, ya que Japón también perdió su liderazgo tecnológico después de una época de dominio. Europa parece haber aceptado su declive y se enfoca en regular y preservar su modelo, en lugar de aspirar a liderar. La arquitectura tecnológica del siglo XXI se está construyendo en California y Shenzhen, mientras que Europa pone límites a sistemas que otros diseñan.