Un equipo europeo ha diseñado un robot humanoide llamado Robot Drummer, capaz de ejecutar patrones de batería con un nivel de precisión que rivaliza con músicos profesionales. El proyecto une la experiencia del Politécnico de Milán, el SUPSI y el IDSIA. Utilizando el robot G1 de Unitree y algoritmos de aprendizaje automático, tradujeron piezas musicales en secuencias exactas de golpes que permiten imitar técnicas humanas. En simulaciones, el humanoide interpretó temas como In the End de Linkin Park, Take Five de Dave Brubeck y Livin’ on a Prayer de Bon Jovi, manteniendo un 90% de precisión rítmica. La utilidad de esta tecnología no se limita a la música, sino que también podría aplicarse a la enseñanza de coordinación motriz, la rehabilitación o procesos industriales. La tendencia encaja con otros casos de robótica colaborativa, como el probado en Alemania por la Universidad Técnica de Múnich, donde un robot de obra civil asistió a albañiles en la construcción de muros optimizados para eficiencia climática.