Japón invierte un 0,71% de su PIB en la industria de semiconductores, superando a EEUU, Alemania, Francia y Reino Unido. En 1988, empresas japonesas como NEC, Toshiba y Hitachi acaparaban el 50% de la industria de chips, pero hoy ninguna de ellas está entre los líderes. La empresa Rapidus, fundada en 2022 con un capital inicial de 7.346 millones de yenes, aspira a competir con TSMC, Intel y Samsung. Planea producir semiconductores de 2 nm en una planta automatizada en Chitose, Hokkaido, y reducir el tiempo de entrega de sus chips un 66% frente a sus rivales. Toshikazu Maeda, director general de Marumae, sugiere que las empresas japonesas pequeñas deben fusionarse para crecer y competir con eficacia.