En Shenzhen, el metro se está transformando en una red logística autónoma. Fuera de las horas punta, vehículos autónomos y pequeños robots transportan paquetes de un punto a otro. La idea es aprovechar el metro para mover mercancías y aliviar la presión del tráfico en superficie. Un piloto documentado se desarrolla en la línea 11 del metro, donde el personal de SF Express clasifica y embala paquetes que se cargan en jaulas metálicas y se transportan en un vagón logístico. La operación se apoya en una flota de robovans que pueden transportar hasta 500 kilos y dispone de un espacio útil de unos 3 metros cúbicos. Otra prueba oficial tiene lugar en la línea 2 del metro, donde los robots de reparto pueden subir al tren por sí mismos para entregar mercancías a tiendas 7-Eleven. El proyecto busca comprobar si puede aplicarse a mayor escala en la red comercial subterránea de la ciudad. Los costes de producción se reducen notablemente, un robovan es entre un 20 y un 30% más económico que un vehículo comercial tradicional.