El Internet de los bosques es una red de dispositivos conectados que cuidan la naturaleza. Sensores como el Silvanet Wildfire Sensor de Dryad Networks detectan incendios en minutos, midiendo señales químicas antes de que se convierta en fuego real. El Oregon Hazards Lab ha desplegado sensores que detectan compuestos orgánicos volátiles, dióxido de carbono y monóxido, gases que se elevan en el aire antes del humo denso. El Departamento de Seguridad Nacional estadounidense ha probado sensores mil veces más sensibles que una alarma de humo doméstica. En España, proyectos como SenForFire de AEMET y CSIC están desplegando minisensores en lugares como Las Médulas para probar su eficacia. Estos sensores pueden detectar incendios antes de que se vea humo, lo que permite una actuación rápida y precisa.