Corea del Norte ha desarrollado una estrategia cibernética para infiltrar empresas tecnológicas europeas con trabajadores IT falsos, que pueden robar información confidencial, instalar malware o extorsionar a las empresas. Estos trabajadores utilizan identidades falsas, plataformas freelance y redes proxy para evitar ser detectados. La mayoría de las empresas europeas no tienen protocolos robustos para verificar la identidad real de empleados remotos, lo que las hace vulnerables a estos ataques. Algunos de estos trabajadores pueden ganar más de 300.000 dólares al año.