RJ Scaringe, CEO de Rivian, afirma que los coches chinos no solo compiten en precio, sino que también tienen una tecnología superior. En una entrevista, Scaringe destacó que los vehículos chinos son técnicamente muy avanzados y superan a la mayoría de los fabricantes occidentales. El Xiaomi SU7 es un ejemplo de un vehículo impresionantemente bien hecho, con sistemas de infoentretenimiento potentes y arquitecturas similares a las de la electrónica de consumo. Scaringe también mencionó que la ventaja china proviene de subsidios gubernamentales, menores costes laborales y un coste de capital más bajo. La dependencia de materiales críticos, como el níquel para las baterías, es otro desafío para la industria automovilística occidental. Scaringe advierte que cuando las barreras comerciales se reduzcan, la competencia se decidirá por la tecnología, no por el precio. Ford también ha reconocido que China tiene tecnología vehicular muy superior y está desarrollando nuevas plataformas para competir.