Bill Gates, cofundador de Microsoft, aprendió una valiosa lección trabajando con empresas japonesas. En su libro 'Camino al futuro', escrito en 1995, Gates narra cómo en su época universitaria en Harvard seguía la política del mínimo esfuerzo, estudiando solo cuando era necesario. Sin embargo, esta actitud cambió cuando Microsoft comenzó a trabajar con empresas japonesas, que eran muy metódicas y exigentes en cuanto a plazos de entrega. Gates cuenta que, en ocasiones, estas empresas enviaban a un representante para supervisar el trabajo en la oficina de Microsoft, lo que les presionaba a cumplir con los plazos. Aunque Gates y su equipo aún se retrasaban en algunos proyectos, la experiencia les enseñó a mejorar sus hábitos y a ser más eficientes. Esta lección ha sido fundamental en el éxito de Microsoft, que se ha convertido en una de las empresas tecnológicas más importantes del mundo. Gates ha aplicado esta lección en su vida personal y profesional, y ahora se centra en su filantropía después de retirarse de Microsoft.