La fragmentación del mercado de streaming, el incremento de precios y la experiencia de usuario deficiente están provocando un repunte en las descargas no autorizadas. Según el Observatorio de la Piratería y Hábitos de Consumo de Contenidos Digitales de 2024, la piratería digital en España aumentó un 9% en 2023, alcanzando un valor de 42.782 millones de euros en contenidos defraudados. Esto se debe a la ralentización del número de suscripciones, el incremento de precios y la restricción de cuentas compartidas. La industria confirma que las descargas se disparan cuando las barreras de acceso superan la tolerancia del usuario. La estrategia de exclusividad de los estudios ha roto la conveniencia del streaming, obligando a los usuarios a suscribirse a múltiples servicios para acceder a todo el contenido relevante. La calidad de imagen también ha empeorado en algunas plataformas, lo que lleva a los usuarios a buscar versiones ilegales con mejor calidad. Gabe Newell ya decía en 2011 que la piratería no es un problema de precios, sino de servicio.