El 99% de las comunicaciones mundiales viajan por cables submarinos. Ahora, se planea unir la red eléctrica con proyectos como el Viking Link, que conecta el Reino Unido y Dinamarca, y otros proyectos más ambiciosos como conectar Canadá con el Reino Unido e Irlanda, o exportar energía solar australiana a Singapur. El AAPowerLink en Australia planea instalar 3 GW de solar y venderla a Darwin y Singapur a través de un cable submarino de más de 4.000 km. El North Atlantic Transmission One Link busca conectar la hidroeléctrica canadiense con Europa. La experiencia de las redes de datos aporta un paralelismo evidente, ya que si se puede mover información a escala global, ¿por qué no energía limpia? Sin embargo, hay desafíos como la cadena de suministro tensionada y los riesgos políticos. En España, el problema es más doméstico, con un 'puente roto' entre la producción de renovables y el consumo. El 83,4% de los nudos de conexión ya está saturado. Estas autopistas eléctricas dibujan un nuevo mapa geopolítico, con alianzas y dependencias en el siglo XXI.