La percepción del tiempo en humanos y máquinas es diferente debido a la ventana temporal de integración, que permite a los humanos interpretar estímulos sensoriales como simultáneos. Sin embargo, la inteligencia artificial (IA) puede recibir múltiples flujos de datos simultáneamente y desarrollar su propia percepción del tiempo y del espacio. Esto puede generar conflictos de interpretación en escenarios donde múltiples observadores presencian el mismo evento. La IA puede analizar eventos con precisión temporal submilisegundo, pero también puede generar distorsiones. La solución podría ser utilizar marcas temporales digitales, pero esto no resuelve el problema completamente. La infraestructura digital de próxima generación, como las redes 6G, podría actuar como sensores confiables y notarios digitales del tiempo. El artículo menciona que la causa podría percibirse después del efecto si la transmisión de datos se retrasa o si hay desfases en el procesamiento, y que la IA podría interpretar eventos de manera diferente a los humanos. Se menciona que en 2045, un accidente de tráfico podría ser interpretado de manera diferente por un humano, una IA local y una IA remota. También se menciona que Leslie Lamport propuso los relojes lógicos en 1978 como forma de establecer un orden entre eventos digitales.