Un estudio internacional analizó diez navegadores de IA, incluyendo ChatGPT de OpenAI, Copilot de Microsoft y Merlin AI, y encontró que, excepto Perplexity AI, todos recopilaron información sensible, como datos bancarios y registros sanitarios. La investigadora Anna Maria Mandalari advirtió que estas herramientas operan con un acceso sin precedentes al comportamiento online de los usuarios. El estudio reveló que los asistentes transmitían el contenido completo de las páginas visitadas a sus propios servidores, incluyendo números de la seguridad social y datos de pago. Los investigadores descubrieron que los historiales de chat se guardaban en segundo plano, persistiendo incluso entre diferentes sesiones. La investigación también mostró que los asistentes podían inferir edad, género, ingresos e intereses de los usuarios, adaptando sus respuestas a partir de esos perfiles. El informe concluye que estas prácticas podrían vulnerar leyes de privacidad en Estados Unidos y la Unión Europea.