China ha invertido 226 millones de dólares en un proyecto para sumergir un centro de datos en el océano, con el objetivo de reducir el consumo de agua y energía. El centro de datos tiene una capacidad de 24 megavatios y utiliza energía eólica para funcionar. Sin embargo, expertos han expresado preocupación sobre el impacto ambiental de este tipo de proyectos, ya que el intercambio de calor podría calentar el agua del océano y dañar la vida silvestre. Un proyecto similar en EE.UU. fue criticado por no obtener los permisos necesarios y por el potencial daño ambiental. China busca reducir su efectividad de uso de energía para centros de datos a un promedio de 1,5 hacia finales de 2025. El proyecto chino ha sido evaluado por la Academia China de Información y Tecnología de las Comunicaciones y parece haber seguido las regulaciones locales. La efectividad de este tipo de proyectos para reducir el impacto ambiental es aún desconocida.