El portaaviones chino Fujian, equipado con una catapulta electromagnética, tiene una limitación estructural que reduce su ritmo operativo a aproximadamente el 60% del de un Nimitz de hace medio siglo. La configuración de cubierta del Fujian obliga a secuenciar despegues y apontajes en vez de solaparlos, lo que reduce su capacidad de generación de salidas. El ángulo de apontaje de solo 6°, la mayor longitud de la zona de toma y la posición de las catapultas delanteras interceptando el sistema de aterrizaje convierten la cubierta en un plano con puntos de conflicto cinético. El Fujian es el primer portaaviones chino con catapultas electromagnéticas, permitiendo lanzar aparatos con más combustible y armamento, aumentando radio y masa de golpe. Sin embargo, la cultura operacional de cubierta y la doctrina necesitan años de operación y experiencia para explotar al máximo el potencial del hardware. China tiene una ventaja cuantitativa en número de buques, pero su déficit en portaaviones es generacional, con solo dos en servicio y décadas de know-how por delante. El Fujian es visto como una plataforma puente para introducir la catapulta electromagnética y corregir errores en generaciones siguientes.