Las baterías de sodio están ganando terreno como una opción viable frente a las tradicionales baterías de litio, sobre todo en dispositivos portátiles. Su principal atractivo es que son más baratas, más seguras y más sostenibles. El sodio es uno de los elementos más abundantes en la Tierra, lo que hace que su extracción y procesamiento sea más económico que el del litio. Las baterías de sodio podrían reducir considerablemente el precio de dispositivos portátiles, haciéndolos más accesibles. Presentan una estabilidad térmica mayor, lo que disminuye drásticamente la posibilidad de incidentes. Algunos modelos prometen hasta 5.000 ciclos de recarga, lo que puede traducirse en más de una década de uso diario sin necesidad de reemplazo. Ya existen power banks con baterías de sodio en el mercado, como el modelo «Na Plus» de Elecom, con una capacidad de 9.000 mAh, potencia de salida de 45W por USB-C y 18W por USB-A, tiempo de carga de 2 horas, peso de 350 gramos y precio de unos 67 dólares. Aunque aún enfrentan retos en cuanto a su tamaño y densidad energética, su adopción podría crecer rápidamente a medida que avance la tecnología. Empresas como CATL y HiNa Battery ya están impulsando la producción masiva de baterías de sodio para scooters, almacenamiento solar y otras aplicaciones.